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Mini Sella 2018

Cantabria MultiSport

01/08/2018 – LOS MINI PALISTAS EN EL MINI SELLA
Crónica de Aura:

Este año, casi 500 jóvenes piragüistas acudieron a la cita del Mini Sella. Entre ellos, por supuesto, los del Cantabria Multisport. ¿Y qué es el Mini Sella? ¿Una regata más? ¿Una competición cualquiera? ¡No, señoras y señores! El Mini Sella es la gran cita del año para la recría, la locura, la mini fiesta de las piraguas, en la que todos y cada uno de los 500 participantes son importantes, en la que hay tres por categoría que se llevan la montera, pero todos salen al pódium a recibir su medalla, el saludo de los grandes campeones del Sella y el aplauso del público. El Mini Sella es la prueba en la que, además de medirse en el agua, los pequeños deportistas comparten un desfile multitudinario por las calles de Ribadesella, con gigantes y cabezudos, gaiteros y más. El Mini Sella, en definitiva, es una fecha marcada con un círculo muy grande en los calendarios de cada vez más clubes de toda España, ¡el nuestro el primero!

Nuestra furgoneta, la Filomena, aparcó en los campos de Oba a eso de la una y media. Como era de esperar, llevábamos abundantes viandas de todo tipo; en esta ocasión, además, nos acordamos de echar la mesa plegable al maletero, así que la comida pareció un banquete. La palma gastronómica se la llevó la tortilla de tres kilos, con panceta y queso de cabra, que preparó Anastasia, ¡qué buenísima estaba!

Llegada la hora, los benjamines Ángel y Rodrigo se echaron al agua para bajar hasta su salida. Con ellos fue la pequeña Izaro, del Barrika de Plentzia: era su primera regata y los nuestros la acogieron con ellos para recorrer los dos kilómetros de “calentamiento” hasta donde esperaban los árbitros que habían de dar la salida a benjamines y prebenjamines. Los acompañó a los tres Jesús Melero, encargado sobre todo de azuzarles para que no se quedasen de cháchara, mirando pájaros y peces, porque el paseo es muy bonito y los mozucos parecen no tener prisa en llegar a la línea.

En los campos de Oba, infantiles y alevines esperaban ansiosos en el agua. Tres líneas bien definidas, K2 por delante, después K1 y por último canoas y minikayaks. Se notaba la tensión. Esperaban el pregón, como ocurrirá a los mayores el sábado en el descenso internacional, pues este año también los mini palistas han tenido esa parte del ritual del Sella. Los árbitros empiezan a dar las salidas, ¡vamos, vamos, chavalería!

El pregón y la salida de los palistas marca, en el Sella como en el Mini Sella, la estampida de tierra, con furgonetas, remolques y coches que ruedan hacia la meta. La verdad es que este año estuvo especialmente bien gestionado y todas las furgonetas de clubes y remolques aparcaron bien y sin problemas al final del paseo, en la zona acotada para ello.

En benjamines, Rodrigo hizo una buena regata, a pesar de que salió “dando ventaja”, despistado unos quince metros por detrás de la línea. Ángel tuvo que pararse por el vuelco de otros competidores, y quedó un rato bloqueado entre piraguas y la motora de salvamento. Noemí, en infantil, hizo una carrera tranquila en la intermedia. En alevines, Martín salió muy bien, pero recibió un fuerte palazo en la cabeza y paró primero, para aflojar la marcha después, sin percatarse de que la otra palista, al chocar con él, además de golpearle la cabeza le hizo perder la tablilla. A Héctor también se le cayó la tablilla y se detuvo a recogerla y colocarla de nuevo. Djamili se mantuvo un tanto alejado de los atascos, e hizo una briosa entrada en meta, animado por el público.

La llegada a meta fue masiva. Por un problema de comunicación, la salida de los benjamines y prebenjamines se dio demasiado pronto y todas las categorías se juntaron en la regata. Una locura. Los árbitros en meta no tenían tiempo de tomar todos los dorsales, porque llegaban los guajes en auténticos batallones de cincuenta o sesenta piraguas. Además, la mala suerte hizo que la cámara de video les fallase, por lo que tuvieron que pedir a los fotógrafos Paco de Avilés y Edilberto Durán que fueran con ellos para ver si eran capaces de meter en las listas a todos los palistas que habían entrado. Nosotros dimos aviso de la tablilla perdida de Martín, quien como había llegado con Ángel era fácil de ubicar, pero Rodrigo fue uno de los “no fichados” y hubo que revisar para incluirle en la lista en algún lugar aproximado.

El desembarco de los varios cientos de palistas fue complicado, porque hay dos escaleras tras el puente de meta y allí se aglomeraban todos. Los adultos de los distintos clubes (Charlie y Jesús Temprano estaban por el nuestro) hicieron cadenas para sacar piraguas y críos y, dentro del embotellamiento, la cosa fluía. Jesús Melero, que había acompañado a la regata, prefirió irse a dar una vuelta hasta ver más despejado el panorama para desembarcar, pues lo importante era que se apeasen los chavales.

Terminada la regata, recogidas las piraguas, vestidos y debidamente avituallados los palistas, nos encaminamos todos al monumento de los vencedores del Sella, donde se iba a proceder al izado de banderas. Pero, ¡oh, sorpresa!, dos vehículos negros, dos “Mini” flamantes, entraron hasta el paseo. El griterío cuando salieron sus conductores fue ensordecedor: ¡eran Walter Bouzan y Álvaro Fernández Fiuza, los ocho veces ganadores del Sella! No sé muy bien cómo salieron enteros de allí, con quinientos guajes de todas las edades queriéndose colgar de ellos para hacerse una foto, pero lo consiguieron. Se izaron las banderas del Sella y dio comienzo el desfile por las calles de la villa. Por supuesto, como ya es tradicional para nosotros, acudimos “armados” de pitu montañés y tambor, dando el toque “exótico” a la fiesta.

Espectáculo de magia, bolsa de recuerdos y medallas para todos los participantes, entregadas por Walter y Fiuza, además de por el alma de la organización: Alberto Llera. Encomiable la labor del riosellano, quien ha demostrado que, ante las dificultades, se crece. El Mini Sella es una cita consolidada, que está dando un gran salto hacia delante, con mucho esfuerzo y tesón. ¡Ahí estaremos, Alberto, para lo que haga falta! Muchas gracias por tu trabajo y tu dedicación, y por el de todos los tuyos. ¡Larga vida al Mini Sella!

Cronica enviada por: Dñª Aura

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